Diego está malo desde el miércoles.
El miércoles se levantó vomitando. Pero bueno, pensé que podía ser una indigestión o algo. Cuando vomitó después de comer, ya supe que algo estaba incubando.
El jueves llegó la fiebre, y lo subimos de urgencias pues tenía casi 39. Nos atendió el pediatra de turno, sin muchas ganas, y llegó a la conclusión de que era un catarrito. Apiretal y poco más.
El viernes seguimos con vómitos y fiebre. Nos atendió una pediatra distinta de guardia, que decidió que era amigdalitis. Nos mandó un antibiótico fuerte, para tres días, y nos dijo que a las cuarenta y ocho horas todo mejoraría....
El sábado se levantó mejor, pero por la tarde-noche otra vez mal, y fiebre alta...otra vez mala noche. Además tenía mucho moco y el estómago suelto.
El domingo de nuevo fiebre mañanera, fiebre por la tarde...y a todo esto apenas sin comer desde el miércoles. Remató el domingo una vomitona justo dándole el antibiótico. Y ya para entonces decíamos: algo tiene en el oído.
Al ver que no mejoraba sino que iba a peor subimos hoy lunes (se volvió a levantar con fiebre) y después de quejarme me dan cita, por fin, con su pediatra. Estamos encantados con él porque trata a los niños con mucho cariño, y además porque siempre acierta y no va con prisas como los que nos habían atendido los días anteriores, pese a no haber más que dos o tres niños en consulta.
El caso es que nuestro pediatra no estaba, pero la que le sustituye, siempre la misma, es otra gran profesional. Ha mirado a Diego de arriba a abajo, oídos, pecho, garganta, lo ha pesado, le ha tocado el estómago...todo. Ha coincidido que le ha subido la fiebre y nos ha preparado el apiretal, era mimosa con el peque, le ha regalado dos dibujos para pintar...vamos, como creo que debe ser alguien que trabaja con niños, dulce y profesional. Encantados.
Pues después de estropearle el estómago con un antibiótico superfuerte, resulta que el niño tenía el oído superirritado, muy feo, y la garganta bastante peor que el jueves. Afortunadamente llegamos a tiempo porque esperar con el oído es que se infecte del todo.
Nos ha mandado el antibiótico para diez días que siempre le funciona, además de un protector para el estómago que es un poco caro pero que tiene probióticos, Prodefen, y que ya usé para el dolor insoportable de pecho cuando daba de mamar, evitándome una mastitis. Son diez sobres y están bien pagados, a más de un euro el sobre, pero merece la pena muchísimo pues funciona realmente. Esto renueva la flora intestinal y refuerza el organismo. En el caso de mi pecho, los probióticos además ayudaron a que no apareciera la mastitis.
En definitiva...que difícil es encontrar un buen pediatra, y una vez que los tienes que suerte...Pero para otra vez, ya tenemos el teléfono de una pediatra privada. Yo apuesto por lo público, pero si no me funciona me lo quito de lo que sea con tal de que mi hijo esté sano. Para cosas como esta ni me lo pienso.