miércoles, 2 de mayo de 2012

Azúcar en el embarazo

Ya comenté que la noche que rompí aguas tuvo que volver mi marido a buscar mi medidor de glucosa y mi insulina. Dí positivo en agosto, justo antes de irnos de vacaciones (23 semanas de embarazo). Realmente estuvimos preocupados, porque la información que nos daban era muy ambigua. No daban nada por escrito. Se limitaban a echar la bronca cuando, según las enfermeras, no lo hacíamos bien, y poco más.

Nos pesaban y si subíamos poco, mucho, o bajábamos algo de peso, bronca. "Algo no haces bien". Ya tanto me hartaron que pedí por escrito lo que tenía que hacer, pero seguía todas las pautas: nada de azúcar, no juntar pan con arroces, ni zanahoria, ni pasta, ni bebidas con azúcar, todo a la plancha, piezas de fruta fuera de comidas, mucha agua...y andaba y andaba. Tanto que perdía peso, pero eso tampoco les gustaba...en fin...que me guiaba más por mi sentido común. Esto no quiere decir que si a alguna le sale positivo la prueba no haya enfermeras más capaces que las que me atendieron. Yo tuve mala suerte.

Cuando nos juntábamos las mamás allí en el Hospital Clínico, en el pabellón 8, estábamos todas mareadas. Y la conclusión era igual: hiciéramos lo que hiciéramos, todo lo hacíamos mal. Así que después de pasar los dos primeros días de vacaciones en Cádiz fatal porque con lo que me dijeron que comiera para desayunar (leche desnatada, un trocito de pan a la plancha con aceite y café con sacarina) daba 160 de azúcar,estaba desquiciada. Llamé a Madrid a la enfermera, en teoría sólo podía dar menos de 120...mi problema era que ya me levantaba con un nivel muy alto. El resto del día daba valores normales no preocupantes. Pero el desayuno era horrible, era una obsesión. La enfermera de Madrid me asustó más. Si volvía a dar tan alto, debía de volver rápidamente porque ponía en riesgo la vida del niño. Una gilipollas, con perdón de la palabra. Me dió por llorar, cogiéndome un sofocón tremendo. Una prima que trabaja en sanidad llamó a un amigo médico y me dijo que estuviera tranquila, pero que para serenarme fuéramos a la Cruz Roja. Allí me tomaron el azúcar y ya había bajado. Me dijo la doctora que en Madrid estaban tontos, que si fueran valores tan altísimos ella misma me enviaban a un hospital (en Cádiz también los hay, me dijo riendo), y que el sofocón que tenía era mucho peor para el bebé que el azúcar. Así que me relajé y pasé de la de Madrid.

Las vacaciones fueron un suplicio en lo alimentario, hasta que un día me tomé mi café de cafetería con leche entera y sacarina...y un churro!!!. Cual fué mi sorpresa que salió el valor más bajo a la hora de tomarlo: 96. Volví a repetir lo mismo otro día y dí un valor semejante. La explicación de la enfermera de Madrid: no puede ser, mientes (con la máquina de medir en la mesa mentía). En fin...Gente que primero me dijo que podía tomar tres galletas María y luego me dijeron que ella jamás había dicho eso, estando mi marido en la consulta igual que yo y oyéndolo igual que yo, pues ...que la den. Que pena de grabadora.

Luego vino la insulina. Perdí dos kilos, estaba agotada y muy cabreada por el tema del azúcar y la forma de volverme loca de las enfermeras y doctora. Para controlar los desayunos, me dijeron que me pinchara primero 6 y luego 8 de insulina, y terminaron por mandarme 10 "para probar". Yo me cansé de pruebas conmigo, seguí mi dieta, me fié de que mi niño estaba bien en las eco, cogiendo el pesito bien, me fié de las analíticas que salían bien...y no me pinché jamás 10. Estaba harta. Y harta de analíticas cada dos por tres (la prueba basal cada mes prácticamente). Además era un rollo ir a pedir las lancetas para pincharse, las rueditas de medición, la insulina, las agujas para el boli de insulina...Todo lo que me ha sobrado lo he devuelto al centro de salud, le puede hacer falta a alguien.

Dicen que las mamás con azúcar tienen niños enormes...si sigues una dieta sana y tu sentido común, y si además tienes suerte de tener unas doctoras que no marean, os aseguro que no pasa nada. Hay que cuidarse, sí, pero no permitir que te mareen. Diego pesó 2.470 Kg, salió tres semanas antes de lo previsto, y después de hacerle cada tres horas en el hospital la prueba de azúcar a él y a mí, ninguno dimos alto.

Ahora cada 3 meses tengo que llevar un control de azúcar. Me hacen una analítica completa. Esto es habitual si has tenido azúcar y además tienes una edad (tengo 38 ). El día 4 me toca la siguiente. Creo que es así durante el primer año. La primera dió negativa. Luego te pesan en la consulta, y te dicen que no subas de peso, mejor bajar de peso, durante los tres primeros años para evitar dar más posibilidades de ser diabética.

Yo ya he bajado a 68,2 Kg (cuando me quedé embarazada pesaba 74 Kg). Ando, como sano, lo normal, pero no me privo si me apetece un helado o dulce de vez en cuando. Y ahí vamos, de momento sanísimos!!.


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