lunes, 17 de febrero de 2014

Desquicie de mamá

Quiero muchísimo a mi hijo, más que a mi propia vida, pero hay días que me siento desbordada y fracasada.

Las tardes se me hacen eternas, y siempre acabo o llorando o de mal humor. Entonces cuando viene Jose prefiero salir un momento y despejarme, y luego ponerme a terminar la jornada laboral si me queda algo que hacer.... Tal vez por el cansancio acumulado de otras muchas cosas que no acaban de ir bien, o porque el cuerpo tiene un aguante para los gritos y el "no parar" de un niño, y hay días que se sobrepasa y revienta.

Se pasa todas las tardes saltando y corriendo de acá para allá. Horas. He probado todo, decírselo a los ojos poniéndome a su altura, explicárselo, intentar entretenerle con otras cosas...respirar hondo y hasta ponerme unos tapones en los oídos, porque además según va corriendo parece un tiranosaurio rex, con respiración forzada y boca abierta....Además algún día se me ha escapado un grito, y he visto a mi niño echarse hacia atrás con miedo, y no quiero volver a verlo. Además a los diez minutos está igual y yo en cambio estoy llorando de impotencia.

Yo ya no sé que hacer pero acabo desquiciada. Tengo los nervios destrozados y para mí las tardes son una pesadilla, desde que acaba de comer hasta la merienda es horrible. He probado a echarme con él en la cama, bajar todas las persianas casi al máximo, poner música suave, dibujos tranquilos...nada. Si se duerme es solo si salimos a la calle o montamos en el coche, y a veces eso es peor aún, porque se levanta como cabreado. Lógico, porque duerme a deshora y no todo lo que quiere...

En fin, espero que sea una etapa y echaré más paciencia al bote...

domingo, 16 de febrero de 2014

Peppa Pig

Cuanto daño está haciendo Peppa, jajajajaja!!!.

Ayer Diego se metía en los charcos...hasta ahí lo normal de un niño que lo ve como un reto y diversión, y no como obstáculo. La verdad es que tuvimos poca previsión, porque pensé en ponerle botas de lluvia, pero al no llover la verdad es que al final le puse sus botas de vestir.

Pero a la vuelta....

Iba corriendo con otros dos peques cuando repentinamente algo llamó su atención y se dio la vuelta. Yo iba más atrás. Vi a su padre salir corriendo pero ya era tarde. Empapado hasta las rodillas, su padre lo traía debajo del brazo con cara de "yo no sé que te voy a hacer"....

Intenté decirle que no vale chillar porque pone nervioso al niño y a mí, pero ¡uff!, estaba jorobado por no haber llegado a tiempo parar aquel reboce. Le quitamos el calzado empapado, el pantalón y el leotardo, todo chorreante, y como pudimos le atamos al cochecito mientras oíamos sus gruñidos de guarrillo mal cenaó,  y le echamos el saco polar por encima (menos mal que llevamos el cochecito). El niño después de aguantar la regañina de su padre y echar cuatro lagrimitas estaba feliz de ir en el saco y verse las piernas, no hacía más que mirar para abajo, sonreír y señalar, como diciendo "alaaaa, si voy casi pelotooo"...

Una vez más tranquilos, se queda en anécdota, y la frase de papá lo resume todo... "Cuánto daño está haciendo Peppa Pig....". Yo no podía más que reirme, más cuando me contaba Jose lo feliz y contento que le vio en el charco, saltando y saltando sin parar...Por un momento, el anuncio del niño de Dodot, ese que corre feliz hacia el charco, con la desesperada madre poniendo cara de pánico a cámara lenta, pasó por sus ojos...

En fin...querido hijo, espero que algún día tú también te rías cuando leas esto y veas las que has liado pardas a papá y mamá. Te queremos.