Las tardes se me hacen eternas, y siempre acabo o llorando o de mal humor. Entonces cuando viene Jose prefiero salir un momento y despejarme, y luego ponerme a terminar la jornada laboral si me queda algo que hacer.... Tal vez por el cansancio acumulado de otras muchas cosas que no acaban de ir bien, o porque el cuerpo tiene un aguante para los gritos y el "no parar" de un niño, y hay días que se sobrepasa y revienta.
Se pasa todas las tardes saltando y corriendo de acá para allá. Horas. He probado todo, decírselo a los ojos poniéndome a su altura, explicárselo, intentar entretenerle con otras cosas...respirar hondo y hasta ponerme unos tapones en los oídos, porque además según va corriendo parece un tiranosaurio rex, con respiración forzada y boca abierta....Además algún día se me ha escapado un grito, y he visto a mi niño echarse hacia atrás con miedo, y no quiero volver a verlo. Además a los diez minutos está igual y yo en cambio estoy llorando de impotencia.
Yo ya no sé que hacer pero acabo desquiciada. Tengo los nervios destrozados y para mí las tardes son una pesadilla, desde que acaba de comer hasta la merienda es horrible. He probado a echarme con él en la cama, bajar todas las persianas casi al máximo, poner música suave, dibujos tranquilos...nada. Si se duerme es solo si salimos a la calle o montamos en el coche, y a veces eso es peor aún, porque se levanta como cabreado. Lógico, porque duerme a deshora y no todo lo que quiere...
En fin, espero que sea una etapa y echaré más paciencia al bote...