viernes, 25 de abril de 2014

De rabietas y mala milk

Hablando con mis supermamis, parece que hay un mal crónico extendido...las rabietas y pataletas se extienden por doquier!!.

Yo estoy volviendo a leer el libro de Rosa Jové, "Sin rabietas ni conflictos". Releerlo es por desesperación (acababa muchos días llorando de impotencia) y por saber que hago mal. Pero es que, aunque a veces pienso que ha llegado a casa el pequeño Demonio de Tasmania, no es cierto. Y leo el libro de nuevo para ser consciente de que mi hijo es normal. Que chilla, salta, patalea y se rebota con ganas cuando algo no le gusta, como el resto de los mortales. ¿O a mi me mola madrugar, o tomarme medicinas asquerosas, o fastidiarme cuando he perdido algo". Pues no, solo que yo sé expresar y controlar mi rabia, ellos no saben y se expresan como pueden.

No quiero ser una mamá que esté constantemente diciendo "no hagas tal cosa", "no toques tal otra", no, no, no....son todo mensajes negativos. Los intento aparcar para situaciones de peligro evidente, donde ya no haya más remedio que decir NO. Estoy aprendiendo cada día que se puede decir no sin decirlo. Aunque, y me repito como el ajo una vez más, no es fácil hacerlo y hay que ser muy consciente para ello, como para controlar las palabrotas delante del niño o lo que hacemos, que enseguida copian sin dudarlo.

La verdad es que muchas veces somos los mayores los que provocamos las rabietas, muchas veces soy consciente de que soy yo o su padre los que lo enervamos por prohibir cosas que tampoco tienen mucho sentido... y también somos los que fomentamos que duren más, perdiendo la paciencia cuando ya llevas varias a lo largo del día...y luego la culpabilidad te invade y te sientes peor que una m...

Desde luego fácil no es (como no es fácil nada relacionado con la crianza), pero es una etapa más y como tal hay que vivirla. Esta situación también influye en la pareja, pues cuando no hay los mismos puntos de vista sobre algo porque no se han hablado previamente, o pasamos mucho tiempo uno de los dos con el peque, uno poniendo límites y el otro no, hay tendencia a culpabilizarse uno a otro.Y nadie tiene la culpa, solo que hay que trabajar más en equipo. 

Esta creo que es la receta perfecta para sobrellevarlo:


  • Grandísimas dosis de amor familiar
  • Muchos kilos de empatía (si reconocemos que él o ella tienen derecho a enfadarse, como nosotros, y nos ponemos en su piel, es más fácil sobrellevarlo)
  • Toneladas de paciencia, entre la pareja y con el peque
  • Pizcas de alternativas a situaciones de berrinche, sorprenderles con algo inesperado que cambie el curso de la rabieta.
  • Regar con mimos y besos varios y adornar con frases alabando lo bien que lo hace.

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