Ha sido un poco...raro. Diego cuando lo ha visto quería montarse, pero le he dicho que ya estaba muy grande para subir, porque pesa mucho y podía romperlo. Le he dicho si le parecía bien dárselo a otro bebé para que pudiera ir agustito, y me ha dicho con una sonrisa..."¡¡siiiii!!!". También le he dicho que lo veríamos por el cole, y que podía saludar a la pequeña (va a ser nena) y decirle que iba en su cochecito.Y tan contento se ha puesto.
Luego le he estado explicando al papá como se cierra, abre, cambia de posición...le he dado todo, hasta la sombrilla y el plástico.
Luego le he estado explicando al papá como se cierra, abre, cambia de posición...le he dado todo, hasta la sombrilla y el plástico.
La verdad es que me pongo a recordarlo y lloro. Es una tontería porque prefiero que lo use un bebé antes que esté ahí cogiendo polvo y ocupando hueco, pero...El lugar que ocupaba el coche ahora está ocupado por la mesita de juegos, y queda un hueco en la habitación que me costará asimilar.
Se acaba una etapa, que se hace tan tan tan corta...
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