Es doble paliza. No solo no te queda apenas tiempo para ti, sino que acabas echa polvo. En mi caso, al no poder pagarme una guarde estoy prácticamente todo el día con él sola, excepto si viene mi hermana, esa santa que se le lleva a pasear mientras yo echo las horas que me quedan de trabajo, y cuando viene Jose de trabajar, que se queda a cargo del peque mientras yo termino...
Entre eso, la casa e intentar sacar un rato para mis estudios o para coser, os aseguro que trabajar desde casa te hace a veces pensar en lo mala madre que eres, y en si estarás haciendo bien las cosas y le estarás dando calidad de tiempo suficiente.
Estos días vuelvo a pensar si estoy haciendo algo mal. Lleva un par de semanas malito, con mocos en los oídos, y está como desatado. Chillando mucho, que puede ser obviamente de los pinchazos, pero también ha empezado a pellizcar y arañar, y a tener una fijación tremenda con las gafas de su padre. Además, cuando más tranquilo está empieza a tirar cosas sin control, como si estuviera loco de repente.
Estas cosas sé que son parte de su desarrollo y de su personalidad, pero no sé donde ha quedado el niño dulce que sonreía por la calle y saludaba, porque ahora si alguien le dice algo está como a la defensiva. No entiendo que ha pasado. Yo no sé si será porque no duerme siestas, los días que las duerme, muy pocos, está mucho más relajado. Nos armamos de paciencia, pero alguna vez se me ha escapado por auténtico nerviosismo un cachete (flojito, no le he hecho daño) o cogerle la mano y dándole suave decirle NO bien claro. Y le da igual. Intento que no vuelva a pasar, pero a veces ( y las mamás que digan otra cosa mienten) te desquician.
Aquí seguimos armándonos de paciencia....
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