martes, 2 de julio de 2013

Cuando estás agotada...

Cuando estés agotada...para.

Cuando estés agotada...ponte en la piel de tu hijo. Piensa como se siente si le gritas, si le das un azote o si te ve tirar cosas al suelo con asco, piensa en como se siente enseñándole tu impotencia.Piensa en que no tiene la culpa de tu mal día.

Tu hijo será lo que tú le estás mostrando. Te copiará. Cogerá como suyas muchas de tus acciones, de tus gestos, de tus muecas, de tus buenas y malas acciones. Igual que una esponja, igual que un árbol que necesita todo desde la base para crecer...

Pero si aún así no te has controlado y le has gritado...no te fustigues. Es normal perder a veces la paciencia. 

Pero sé rápida en pedir perdón y en explicarle, por muy pequeño que sea, lo que ha pasado. 

Y dile que no está bien y que no querías hacerlo, y prométete a ti y a él que te controlarás. Y abrázalo.

Luego la culpabilidad y el llanto, cuando nadie te oiga, serán por un rato tu desahogo...

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