martes, 26 de noviembre de 2013

Dos años!!!

Como el primer año, este se ha pasado volando. Mi gurruminito, ese que a estas horas estaba plácidamente dormido en mis bracitos sobre la cama del hospital, ya tiene dos años.

Es espectacular como pasa. Recuerdo como le hablábamos y cantábamos cuando estaba en la barriga, la de veces que ponía la tripita pegada a la espalda de Jose para que le sintiera moverse, la lectura de libros y búsqueda de información por internet, las dudas de los cursos preparto, la preparación de la casa para su llegada...miles de detalles que no quiero olvidar y por eso escribo y escribo cada cosa, por pequeña que sea, que recuerdo.

Lo tengo tan fresco como si fuera ayer. Recuerdo la primera vez que le vi la carita a las 12:05 que marcaba el reloj de quirófano, y pensé que era lo más bonito del mundo y también muy muy pequeño. Recuerdo las dos horas separada de el en la sala de recuperación como las más tristes de mi vida, me sentí vacía y sola. Y luego la alegría al reencontrarle tumbadito sobre el pecho desnudo de Jose. También lo augusto y la suerte que tuvimos con la habitación y la gente que nos trató. Recuerdo comernos el jamón ibérico que me había traído Jose a escondidas cuando pasaban por última vez las enfermeras...jajajajaja!!!. Y tb recuerdo la maravillosa sensación de mirar a ambos lados por la noche y ver a los que más quería, uno a cada lado de mi cama. Y de estar sanos los tres.

Las visitas, los regalitos que nos traían, los pinchazos que nos pegaban para el control del azúcar, el pinchazo que le metieron a Diego al sacar sangre, con su moratón casi más grande que el...lo que le costó pillar la teta, los baños que le daban en la propia habitación...y la salida a casa y la llegada, sin cuna ni moises ni nada. La primera noche durmió en el cuco de milagro, porque tampoco teníamos cochecito y tuvieron que ir al almacén donde estaba encargado a que nos dejaran uno mientras, porque Diego se adelantó mas de tres semanas . Tuvimos suerte y acababa de llegar el que teniamos pedido.

Desde esos días, recuerdas tantas cosas...el tenerle dormido al ladito cuando era bebé, los momentos de teta tan íntimos, los bibes, los pañales, las horas despiertos de madrugada si estaba malito (y eso que no se ha puesto prácticamente malo), el gateo, el balbuceo, los masajes donde nuestras Isabel y Noelia, las mamis y los peques de postparto, la ayuda de las tías, los paseos con la tía Paola que casi todos los días lo lleva al parque para que mamá trabaje, las travesuras, los golpetazos y moratones que se ha hecho, los bañitos con papá y mamá, el primer día que andó, un 22 de diciembre, el primer besito, el primer mamá-papá, su primer dientecito...

Ahora que lo tengo fresco quiero dejarlo por escrito por dos cosas...porque la vida no sabes como te va a tratar ni como va a tratar tus recuerdos, y para el libro que quiero escribir a Diego. Por si algún día no podemos contárselo. Yo perdí muchos recuerdos con mis padres, y no tiene por qué pasarnos nada, pero si ocurriera no quiero que se sienta igual, sin nadie que le diga como era de pequeño, lo travieso que era, y lo bonito que fue verle crecer.


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